Yon Arrate acarició a Tenebroso, acurrucado entre los imponentes pechos de Heroína G. Ni siquiera la cercanía de la mano a tan suculentas maravillas logró inflamar su gusanillo sensual.
En otras circunstancias, ni siquiera hubiese osado acercar la mano hacia el exdescalabrado gato, hasta que éste se hubiese situado en un lugar más "adecuado".
Pero Yon Arrate, vencedor en mil batallas, estratega formidable, la generosidad hecha carne, guaperas del corrillo playero, el que chorreaba inteligencia por cada uno de los poros de su cuerpo, era en estos momentos el ser más infeliz de la tierra y de sus alrededores.
__ ¿Quién es ese tío?__ Preguntó en plan retórico.
__Lo conoció ayer en la discoteca…Es un chico muy majo. __ Aclaró.
Heroína G.. que sabía lo que era sufrir de amores y penar ausencias e indiferencias, miró a Yon con cierta complicidad y le sonrió.
Era consciente de que el muchacho se derretía por la osamenta de Noelia Dimeló, que su perturbación era crónica, que la tenía en un pedestal bastante más alto que el de la estatua de Colón, y que, desde que se enteró de que Noelia había ligado, estaba derrumbado, atrapado por el peso plomizo de una evidencia hostil y repelente.
Tenebroso era el único ser feliz que ocupaba aquel banco, (auténtica imitación de auténtica piedra,) pero, de alguna manera, incluido dentro de aquella atmósfera trágica y densa, intuía que no todo andaba como de costumbre, y callaba.
__ Ya queda poco para y media. Enseguida estarán aquí…__ silencio,__ ¿Estás seguro de que quieres… __pausa embarazosa, __ …saludarles?
Yon tenía miedo. Un miedo inmenso no a que se le notara que estaba coladísimo por Noelia, (eso siempre se notaba,) sino a echarse a llorar como un crío a pesar de sus casi trece años recién incumplidos.
Si tal evento tuviere lugar caería un borrón insoportable en el libro de la vida, (la suya concretamente,) condicionando su equilibrio mental para el resto de la eternidad.
__ Me quedo. __ Atajó con cabezonería atípica.
Miro el mar, el mar amigo, el que todo lo sabía, el que abrazaba a Noelia Dimeló cada vez que esta pisaba las olas cortando las respiración de Yon Arrate, que caía en éxtasis playeromañanero, experimentando todos los puntos sensibles de la escala estética.
Ahora…todo era diferente. Jamás vio un mar tan gris, jamás su rumor fue tan distante, jamás pensó que algun día lo podría aborrecer.
__ ¡ Pri poripiiing dongdong Ten terereeek Pri poripiiiing dongdong Ten terereeeeek. Pri pooooooorrrrrk…__ Heroína G. Sacó el móvil de los más recóndito de su minúsculo bolsito. __ Dime…
__ Bliblablí blabliblé… __ Murmullo plastificado e incomprensible…
__ Está aquí conmigo…
__ Blabli reblablibleble blablablá…
__ Pues es una idea estupendísima, __ saltó Heroína G.,__ ¡Es-tu-pen-disima..! __ Recalcó
__ Blibliblablé
__ De acuerdo, hasta ahora…__ le miró, __ era Noelia.
Heroína G. hincó el dedo en el OK y, blandiendo una sonrisa manifiestamente eufórica, le espetó a Yon…
__ Te trae una… __ se cortó con cierta picardía…__ una sorpresa.
Yon, que había intentado seguir el hilo de la llamada, se había quedado a dos velas y siete cirios.
__¿Una sorpresa? ¿Qué sorpresa?
__ Si te lo digo ya no es una sorpresa. __(De cajón…)
__¡Venga ya!
La mente de Yon puso en marcha sus engranajes, que chirriaron un poco a causa del escaso engrase…
¿Habrá dejado al tío ese? ¿(Desechable.) ¿Me habrá comprado una caja de bombones? (El chocolate era su perdición…y la perdición de Heroína G.) ¿Me invitará a cenar, ella y yo solos? (Inverosímil.) ¿Me traerá una carta de amor…a pesar de todo...? Se sintió ridículo. Y además celoso. Y además deseperado. Y además triste.
Volvió a acariciar al gato, que al parecer se encontraba en el séptimo cielo, en el regazo generoso de Heroína G.
__Miauuuuuu
__ Ya vienen…
Venían de la plaza triangular y se acercaban con parsimonia. Y no solo venían Noelia y el afortunado que se la ligó, sino que , en medio de las crecientes palpitaciones, pudo ver a una chica…
__¿Quién es?
__Una prima de Noelia.
__Así que esa es la sorpresa… __Susurró Yon.