¿CERRAMOS O NO CERRAMOS?


La orquesta se había largado.No es que se hubiera largado hace un momento,no.La cantidad de momentos que habían transcurrido ya era escandaloso.¡Vamos! ¡Que eran las ocho de la mañana!
El caso es que la chozna de AYFAM y sus alrededores estaban como la Puerta del Sol la noche de las campanadas de fin de año.Precisamente era la primera vez que la chozna prestaba sus impagables ser-vicios y sus miembros contemplaban con indisimulada satisfacción cómo disminuía el stock de bebidas a la vez que aumentaba el de la caja.
Momentos eran aquellos en que el apego a la ley de la autoridad competente ,consciente del complicado y restrictivo reglamento que regula estas instalaciones de "utilidad" pública,entra en conflicto con la complejidad e inoportunidad de su cumplimiento.Pero...el deber y la responsabilidad acabaron por imponerse a una realidad de tan engorroso manejo,y se acercó con el paso firme y el ánimo zozobrante a Guillermo,espetándole con poco creíble aplomo un "oye,son las ocho,¿no sería hora ya de cerrar?"
Guillermo,ligeramente pasmado,miró al edil,luego a una muchedumbre inmersa en vapores volátiles,con ojos vidriosos,insaciable,irascible,pululante,propensa a la carcajada fácil,al epíteto inapropiado y al follón continuo,miró otra vez al edil,(trago,)otra vez a la muchedumbre y por fin le obsequió con un "por mí no hay problema,si quieres cierro,pero mira a ver si me echas de aquí a esa gente."
El edil abrió los ojos,(un poco más,)miró a Guillermo,luego a la muchedumbre,luego otra vez a Guillermo y era evidente que su maquinaria cerebral chirriaba mientras hacía sutiles e inquietantes cálculos.
Poco después optó por dejar que el río de los acontecimientos inundase sin pudor la legalidad vigente y se perdió en ese río para "echar a la muchedumbre," se supone.
La chozna de AYFAM,en quella mañana de Julio,siguió haciendo su Agosto.