ENTIERRO DE BARRIHUELO 2006

El lujoso féretro que transportará los huesos de nuestro hermano hacia su último y merecido reposo.No somos lo que se dice...nada.
La rosquilla de flores llena la lúgubre noche de colorines,otorgando al solemne acto un tono verdosillo y puntilloso.Barrihuelo,no te olvidaremos,así que no te olvides tú de volver el año que viene.
Un abigarrado grupo de autoridades pertenecientes a todas las ramas del poder,esperan con santa paciencia y caras circunspectas la llegada de nuestro amado prelado y de nuestro hermano barrihuelo que ha pasado a mejor vida.
Los ciriales abren la procesión que llevará a nuestro hermano hasta el estrado donde el pueblo de Elciego le tributará un último adiós lleno de efluvios lacrimosos y mocosos.
Su eminentííííííísima eminencia en la espectante espera con cara de fúnebres circunstancias y gesto desgarbadamente recogido,luciendo un LOOK que al decir de autorizadas lenguas va a hacer furor en el Vaticano esta temporada.Exquisito gusto el de su eminencia.
El militar más laureado de las últimas dos semanas agobiado bajo el peso de las merecidas medallas y demás quincallería,no deja de poner buena cara al mal tiempo que se avecina.
Interesante perspectiva de perfiles atentos al desarrollo de la monumental ceremonia.
El alto almirantazgo,la cúspide la guardia civil y el representante de las más altas instancias vaticanas,se dirigen al lugar del sepelio.
El nuncio de SS,ahogando los incontenibles sollozos que le afloran al rostro,sube al estrado donde nuestro amado prelado se va a quedar helado cuando empiece a llover.
La curia en segundo término y la representación civil en primero,siguen atentos los típicos rituales del entierro.
El maestro de ceremonias coloca la mitra a nuestro amado mitrado.
Bendición al pueblo,a la ciudad,al mundo,al sistema solar,a la galaxia y al universo entero.
El maestro de ceremonias con la chuleta del complicado ritual en sus manos,posa con altiva serenidad ante nuestras cámaras.
El muerto se hace esperar,y mientras, los oficiantes matan el rato sumidos en hondas meditaciones sobre la vacuidad de lo vacuo y lo mucho que tarda en llegar el féretro.
La espera es la repera y ni siquiera el prelado puede evitar que la impaciencia le ronde como un mosquito rabioso.
Los segundos pasan como si fuesen horas.las horas como si fuesen días,los días como si fuesen...
Los hermanos fraileros se afanan en cargar con el féretro de nuestro hermano Barrihuelo que en breves momentos predidira de cuerpo presente aunque de espíritu asusente,la majestuosa seremonia.
La extrema y mortal palidez de nuestro difunto hermano desata los llantos de los asistentes compadecidos de su triste final.
Vista general de las autoridades escoltadas por la guardia de corps en traje de gala.
Impertérrito,amarrado a su alabarda,el guardia permanece en posición de firmes sin que nada ni nadie sea capaz de turbarle.
Guardia de corps,mejor dicho,de corpore insepulto,durante la elocuente homilía de nuestro amado prelado.
Abigarrado aspecto del estrado,atestado de las más altas autoridades habidas y por haber.
La vida,(sentada),y la muerte,(tumbada),qué tremendo contraste...!

La homilía está en su más alto climax,y el cielo,que hasta ahora se había contenido,no puede ya más y se desparrama en millones de gotas de tristeza que deja a nuestros ceremoniosos oficiantes, a nuestras ilustres autoridadesy a nuestro espectante público,como una sopa.Pero nadie se mueve.

Ante tanta tristeza,¿qué significa el minúsculo aguacero que está cayendo...?
Más que aguacero parece un diluvio total.La tinta de la homilía empieza a emborronarse y los ojos de nuestro amado prelado pugnan por captar e interpretar el ya deslizante texto.
Ya están a salvo,calados pero a salvo,y las risas de alivio afloran a los rostros de nuestras autoridades.

Otra instantánea de los útimos instantes de la ceremonia,

TODOS A CUBIERTO

MENOS EL MUERTO

...en fin,la vida es así y la muerte también.